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Descubrí el yoga cuando tenía 25 años. Ahora tengo bastantes más, y en todo este tiempo siempre ha estado presente en mi vida. Cuando se presentó la oportunidad de profundizar, sin dudarlo me puse en camino, y con la guía de mi profesora y amiga Cecilia Pardo, viajé a la Bihar School of Yoga en India. La experiencia allí vivida marcó profundamente la visión que hasta entonces tenía del yoga y, por tanto, también la forma de verme a mi mismo. Desde entonces, la luz de su fundador swami Satyananda ha estado presente en mi camino, lo que me ha llevado a volver con cierta regularidad a los ashram de Munger y Rikhia.

Siguiendo la estela de swami Satyananda y con la guía de Cecilia, llegué a Danilo Hernández (swami Digambar) realizando con él la “Sadhana Síntesis”, un curso de formación y profundización en el yoga que tiene como eje central el entrenamiento en el Kundalini Yoga clásico y en el Kriya Yoga (tradición Satyananda Yoga). Desde entonces sigo manteniendo su guía en la práctica y el estudio del yoga físico y mental. De la mano de Sw. Anandananda y Sw. Muktidharma, también discípulos de Sw. Satyananda, he participado en diversos cursos y seminarios en España y en India. El sistema de yoga desarrollado por Swami Satyananda se ha ido revelando como mi principal referencia. Éste es un sistema de Yoga Integral cuyo objetivo es armonizar todos los aspectos del ser humano, y en el que se pone especial énfasis en observar y ser consciente de todos los aspectos de la personalidad a través del Yoga. A medida que mi experiencia en el yoga se ha ido desarrollando, he ido sintiendo la necesidad de compartirlo con otras personas. Me siento afortunado por tener la oportunidad de contribuir a que otras personas puedan experimentar cambios positivos en sus vidas gracias al yoga.

Si la cabeza, el corazón y las manos (la mente, las emociones y la acción) están en armonía, estaremos en el camino hacia el descanso y la paz interior.